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PALMER HA MUERTO














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"Palmer ha muerto" (1960)

Género: Thriller

Nacionalidad: España / Puerto Rico

Director: Juan Fortuny

Actores: Ricardo Palmerola, Inés Alma, Onix Báez y Rosita Fornés

Guión: Luis G. de Blain

Fotografía: Jaime Álvarez

Sinopsis:

Cine policiaco de tintes fantásticos localizado en los ambientes teatrales donde Palmer es una estrella que presencia sin querer el asesinato del productor del espectáculo en que trabaja. Poco después, un cuerpo aparece mutilado en las vías del tren y todos piensan que es el conocido actor. Sin embargo, su secretaria manifiesta haberlo visto con vida.
















"Palmer ha muerto" / 1960; coproduccion España / Puerto Rico, rodada por Rosita en San Juan, PR., junto a Ricardo Palmerola.

-         Juguete (Bobby Capó)

-         El duende (Bobby Capó)
















Ante el lente extranjero: Puerto Rico visto por cineastas de afuera

Escrito por Luis Trelles Plazaola

CAPITULO III / LA ÉPOCA DE LA ABUNDANCIA (1955-1975)

 

Palmer ha muerto (1960)

 

Tercer largometraje perteneciente a la producción de Probo Films, empresa que a partir de 1957 reinició el rodaje de cintas de esta clase en Puerto Rico, Palmer ha muerto es la última de las producciones pertenecientes a ese sello, antes del cese de sus operaciones. Se diferencia de los dos proyectos anteriores de la empresa: Maruja y El otro camino, tanto en la forma en que fue producida como en la visión que ofrece del mundo puertorriqueño. En cuanto a lo primero, Palmer ha muerto se hizo bajo la fórmula de coproducción con España, a base de la asociación para este filme de Probo y de Producciones Mezquiriz de Madrid. Dirige la cinta un realizador catalán, Juan Fortuny, que se vuelve la figura central del proyecto al ser el autor de su guión y al hacerse cargo además de la dirección, de la camarografía del mismo. Su reparto se abre también a figuras como la de la vedette de origen cubano, Rosita Fornés, que durante una época de su carrera estuvo asociada con el cine mexicano. Ella asume el principal de los tres papeles femeninos de importancia de la película, en tanto que el actor Ricardo Palmerola se hace cargo del rol central masculino. Seis personajes son los esenciales a este relato en imágenes. Uno de ellos, Ricardo (Ricardo Palmerola), es un abogado asociado a una compañía teatral y de espectáculos que en el transcurso de la trama se destaca más por su afán de investigar un crimen y por sus inferencias y deducciones -un aprendiz de Sherlock Holmes- que por su pericia en el campo de lo legal. La súbita desaparición y muerte violenta del primer actor de la compañía, Esteban Palmer, pone en marcha un argumento de tipo detectivesco en el que ocurren varios crímenes que dejan sorprendidos y atemorizados a los otros personajes clave. Son éstos Silvia Darnell (Rosita Fornés) con la que el desaparecido Palmer mantenía amores; Boris, el empresario de la compañía que queda a su frente al descubrirse los asesinatos de Martí y Dino Costa, accionistas principales del espectáculo, muertes que han sido antecedidas por la del propio Palmer; la secretaria de la compañía llamada Verónica y Marta, componente del elenco. Un postrer personaje, llamado de prisa por Boris para reemplazar al fenecido Palmer, lo es un astro del cine: Aníbal Ponte.

Se suceden las falsas pistas, las situaciones amenazantes y las crisis, interrumpidas por la sucesión de números musicales, cuatro en total, de los que Rosita Fornés asume la interpretación de tres de ellos, de la autoría de Bobby Capó, y los intentos de introducir alguno que otro momento "gracioso". El resultado es un filme que, sobre todo a su comienzo, primera media hora de metraje, sin ser innovador aprovecha bien las lecciones del Film Noir y de la película detectivesca acumulando en escena tras escena tomas presididas por la fotografía nocturna y la casi ausencia de diálogos. Después la cinta cae en el lugar común y emplea en demasía unos diálogos un tanto pomposos y artificiosos. Un intento de final sorprendente aclara tanto las apariciones después de "muerto" del personaje central, como la identidad del verdadero culpable de los crímenes cometidos. En la progresión de la presencia extranjera en Puerto Rico, este filme reviste cierta importancia. Significa, de una parte, el abandono de la línea narrativa impostada en lo criollista-nativista, intentada aunque con toques de sofisticación en las otras dos producciones de Probo Films: Maruja y El otro camino. En vez, y suponemos que movida por el deseo de generar unas muy necesarias ganancias a una compañía con problemas, Probo Films se asoció con Producciones Mezquiriz para hacer de este proyecto uno en fórmula de coproducción. Como consecuencia, la cinta vista en la copia obrante en el Archivo de Imágenes en Movimiento de Puerto Rico, cuenta con una banda sonora hablada en español castizo. Ese recurso suprime la puertorriqueñidad en el hablar de los personajes, así como la dicción caribeña tan propia de una personalidad como Rosita Fornés.

Visualmente sólo un buen conocedor de Puerto Rico y de su ciudad capital, San Juan, podría identificar cabalmente el lugar donde se ha filmado la película. Éste, San Juan, se muestra a base de exteriores que se repiten y que inciden en dar sobre todo la zona turística de la ciudad, el hotel Caribe Hilton o el entonces centro de la vida comercial y nocturna de Santurce, la Avenida Ponce de León, donde es posible identificar rótulos como el de la desaparecida New York Department Store o el del teatro Metro. La acción de la cinta transcurre mayormente en interiores, ubicables en cualquier parte del mundo hispano o del hispanoamericano y, si bien es cierto, que en una escena es posible distinguir en el trasfondo un mapa de Puerto Rico, éste no se identifica como tal y, de nuevo, resulta reconocible sólo para los que conozcan bien la forma que adopta la isla en el poblado Mar Caribe en que se encuentra situada. Si en Maruja y El otro camino los escenarios eran totalmente puertorriqueños, en el caso de Palmer ha muerto nos encontramos ante una nueva opción, aquélla tan utilizada desde siempre por el cine internacional de servirse para fines de rodaje de lugares del país que no se identifican abiertamente como tales. Por lo tanto no se puede hablar en el caso de Palmer ha muerto de un filme que muestra a Puerto Rico desde la perspectiva de un cineasta extranjero, conocedor de la isla y sus realidades. Más bien estamos ante una cinta rodada circunstancialmente en Puerto Rico por un director que no radicaba en la misma. Juan Fortuny, el realizador que dirige la cinta, contaba al momento de hacerse cargo de este proyecto con una larga trayectoria en el cine de su país donde había iniciado su carrera en el año 1932, atraído por la fotografía y la iluminación. Durante casi diez años, hasta 1941, contribuyó como camarógrafo a numerosos filmes españoles y a partir de 1941…

 

Paginas: 68 – 71

 
 
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